¿Son fiables los controles de drogas en carretera? Por qué dos drogotest pueden dar resultados diferentes

¿Puede una persona dar positivo en un control de drogas y obtener otro resultado con un dispositivo diferente? La pregunta está detrás de una crítica recurrente a los controles de carretera: no todos los drogotest funcionan exactamente igual ni utilizan necesariamente los mismos umbrales de detección.

THC Abogados ha denominado esta situación la «lotería» de los controles de drogas. Su artículo cuestiona la homogeneidad técnica del sistema español. Sin embargo, conviene separar esa crítica jurídica de lo que realmente permite afirmar la evidencia científica.

¿Por qué dos drogotest pueden dar resultados diferentes?

Los dispositivos de carretera son herramientas de cribado. Dependiendo del modelo, pueden variar aspectos como las sustancias detectadas, sensibilidad y puntos de corte utilizados para considerar una muestra positiva.

Una revisión sistemática de 101 estudios confirmó que el rendimiento de los test de fluido oral no es idéntico. La sensibilidad para detectar THC variaba entre dispositivos, aunque algunos sistemas obtuvieron mejores resultados que otros.

Esto significa que dos aparatos diferentes no tienen por qué comportarse exactamente igual ante concentraciones cercanas a sus límites de detección. No significa que los resultados sean aleatorios.

¿Existe un límite de THC como ocurre con el alcohol?

Esta es una diferencia fundamental. En España existen tasas reglamentarias de alcohol. En cambio, la Ley de Seguridad Vial habla de «presencia de drogas en el organismo» y no establece una tasa general de THC equivalente a los límites de alcoholemia.

THC Abogados considera problemática esta diferencia y sostiene que la ausencia de un criterio cuantitativo estatal equivalente al del alcohol contribuye a la inseguridad jurídica del sistema.

La legislación sí determina cómo debe realizarse la prueba. El artículo 14 establece una prueba salival mediante dispositivo autorizado y un posterior análisis de una segunda muestra de saliva en cantidad suficiente.

El positivo inicial no es todo el procedimiento

Esto resulta especialmente importante al hablar de la supuesta «lotería». El dispositivo utilizado en carretera constituye una parte del procedimiento, pero la ley contempla posteriormente el análisis de la muestra salival.

Además, el interesado puede solicitar una prueba de contraste, que se realizará preferentemente mediante análisis de sangre salvo causas excepcionales justificadas.

Por eso no sería preciso afirmar que una sanción depende exclusivamente de lo que indique un aparato portátil. El procedimiento incluye mecanismos adicionales de análisis y contraste.

¿Un positivo en THC demuestra que alguien está afectado?

No directamente. Detectar THC y medir deterioro de la capacidad para conducir son objetivos diferentes. Una revisión con más de 18.000 muestras emparejadas encontró una buena relación entre presencia de THC en saliva y presencia en sangre, pero una capacidad bastante menor para predecir determinadas concentraciones sanguíneas.

Otra revisión analizó 822 resultados relacionados con conducción y cognición. Encontró que las concentraciones de THC en sangre y fluido oral eran indicadores relativamente pobres del grado de deterioro provocado por cannabis.

Esto no convierte un positivo en irrelevante. En España, la vía administrativa se basa en la presencia de drogas en el organismo. La cuestión de conducir «bajo la influencia» aparece, en cambio, en el ámbito penal.

La propia muestra de saliva también introduce variables

La cuestión se ha vuelto todavía más interesante con investigaciones recientes. Un estudio de 2026 analizado en Manresa CBD encontró que la cantidad de células bucales recogidas puede influir considerablemente en la concentración de THC medida en saliva.

En 102 muestras positivas, la fracción enriquecida en células presentaba mayores concentraciones de THC. Incluso hubo cuatro muestras donde el THC quedó inicialmente por debajo del límite de detección y posteriormente pudo identificarse en la fracción rica en células.

El estudio no demuestra que todos los controles puedan variar de esa manera. Sí identifica una variable preanalítica que puede afectar a determinadas mediciones.

¿Puede quedar THC detectable cuando ya no existen efectos evidentes?

También aquí hay que evitar equivalencias simples. La presencia de THC no funciona como un cronómetro exacto de la intoxicación.

Un estudio publicado en 2026 analizó consumidores frecuentes entre 12 y 15 horas después de haber utilizado cannabis. Algunos participantes todavía superaban determinados puntos de corte de THC en sangre o fluido oral. Los resultados mostraron asociaciones con algunas pruebas cognitivas, pero los umbrales biológicos no permitieron inferir de forma sencilla el deterioro en la conducción simulada.

Por eso tampoco existe una regla científica universal del tipo «después de X horas el drogotest siempre será negativo».

¿Son entonces poco fiables los controles de drogas?

Decir simplemente que «los drogotest no son fiables» sería demasiado categórico. La pregunta correcta es para qué queremos utilizar el resultado.

Los dispositivos pueden ser útiles para detectar presencia reciente de determinadas sustancias. Otra cuestión es utilizarlos para estimar una concentración sanguínea concreta o determinar directamente cuánto está afectada una persona.

THC Abogados centra su crítica en la falta de homogeneidad técnica, las diferencias entre dispositivos y laboratorios y las garantías jurídicas del procedimiento. La literatura científica confirma que existen diferencias de rendimiento entre sistemas y limitaciones al relacionar THC salival con deterioro. Sin embargo, eso no demuestra que cualquier control sea arbitrario.

¿Qué ocurre si no estás de acuerdo con el resultado?

La Ley de Seguridad Vial reconoce expresamente el derecho a solicitar una prueba de contraste. Esta consiste preferentemente en un análisis de sangre. Si el resultado del contraste es positivo, su coste corresponde al interesado.

Conviene distinguir esta posibilidad del reconocimiento médico previsto cuando existen razones justificadas que impiden realizar las pruebas ordinarias. La ley no establece ese reconocimiento como sustitución automática del positivo.

La diferencia clave: presencia, concentración y afectación

El debate sobre los controles de drogas se entiende mejor separando tres conceptos: presencia de THC, concentración medida y alteración de la capacidad para conducir. Están relacionados, pero no son equivalentes.

La investigación muestra limitaciones técnicas reales y THC Abogados plantea objeciones jurídicas al modelo español. Al mismo tiempo, la legislación vigente atribuye consecuencias administrativas a la presencia de drogas. Comprender ambas dimensiones permite analizar el sistema sin asumir que todo positivo demuestra intoxicación ni que todo resultado carece de validez.

Fuentes

  • THC Abogados: La “lotería” de los controles de drogas en carretera.
  • Real Decreto Legislativo 6/2015, artículo 14 de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial.
  • Arkell TR et al. Correlation between oral fluid and blood THC concentration: A systematic review and discussion of policy implications.
  • McCartney D et al. Are blood and oral fluid THC and metabolite concentrations related to impairment? A meta-regression analysis.
  • Hladun O et al. Roadside screening tests for cannabis use: A systematic review.

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